Primeras lecciones de la vacunación

Por Pedro Varela, Investigador Área Legislativa. 

A dos semanas de iniciado el proceso de vacunación masiva las cifras son muy alentadoras:
más de 2 millones de personas han recibido al menos su primera dosis, ubicándonos en la
quinta posición a nivel global en cuanto a número de vacunados por cada 100 habitantes. Más
allá de estos números y rankings, empezamos a descubrir, al menos, tres valiosas lecciones:
En primer lugar, el proceso de vacunación se nos presenta como una política directa y
eficiente, de la que todos los chilenos, sin importar su origen o situación económica, se ven
igualmente beneficiados. Y es que cuando se trata de cosas tan esenciales para las personas
resulta de toda lógica que estas sean provistas por el Estado, sin discriminación ni exclusión
alguna. Primera lección: si nos proponemos asegurar, tal como con la vacuna, estándares
mínimos y dignos de vida para todos los chilenos, podremos comenzar a hablar de vivir en un
mismo Chile.
Por otro lado, corresponde destacar lo que ha sido identificado como uno de los eslabones
claves en este proceso de inoculación: el sistema de atención primaria de salud. Este sistema,
administrado mayoritariamente por los municipios, comparte una virtud con estos últimos: su
presencia desplegada por todos los rincones del país. No es coincidencia que la administración
de algo tan crucial esté radicada en los gobiernos locales, por el contrario, esa
descentralización es uno de sus mayores activos, y, por de pronto, uno de los factores que nos
ha permitido avanzar en la vacunación a muy rápida velocidad, llegando sin distinción a todos
los territorios del país. Segunda lección: la atención primaria municipalizada demuestra una vez
más ser una de las principales fortalezas de nuestro sistema de salud pública, y nos invita a
pensar cómo expandir dicha fortaleza a nuevos niveles (tales como la salud secundaria). Los
gobiernos locales están en su mayoría capacitados, solo bastaría la transferencia de los
recursos adecuados y la voluntad política para hacer una transformación radical pero paulatina
a la vez, que acerque la salud intermedia a las personas y sus necesidades.
Por último, las vacunas nos vuelven a recordar que cada vez que la naturaleza nos pone a
prueba, los chilenos nos unimos sacando lo mejor de nosotros, y esta vez no fue la excepción:
nuestro país destaca por la velocidad y alcance de la vacunación contra el COVID-19. Tercera
lección: debemos mantener este espíritu de unidad para hacer frente a los enormes desafíos
que tenemos por delante, como lo son el combate a la pandemia, la redacción de una nueva
Constitución, el despegue económico y de nuestros trabajos, la lucha contra el narcotráfico, la
integración social, y tantos otros más.

Solo unidos lograremos grandes acuerdos, y solo mediante grandes acuerdos lograremos
cambios y reformas legitimadas y sostenibles, que nos permitan superar los principales
desafíos que enfrentamos como país. De esta manera comenzaremos, unidos, a construir un
Chile nuevo.

 

 

Dario La Tribuna, jueves 18 de febrero 2021. 

 

 

 

Tags:

No responses yet

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: