Por Romina Salinas

Señor Director:

Nuestro monumentos nacionales son testigos mudos de la violencia que azota a Chile después del 18 de octubre. Según un catastro de la secretaría técnica de Monumentos Nacionales, más de 1.300 monumentos del país han sido vandalizados, es que nos acostumbramos a los viernes de marchas donde la quema o rayado de iglesias patrimoniales y la decapitación o destrucción de estatuas es algo habitual.

Es necesario entender que las obras artísticas son parte de nuestra memoria e historia y que no se puede construir futuro destruyendo el pasado, detrás de cada monumento hay una historia que contar, nuestras futuras generaciones merecen verlo y es nuestro deber resguardarlo.

La Segunda, 30 de marzo, 2021.

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