Después de la resaca

Por Paulo Adrián, Investigador Fundación Aire Nuevo.

Las elecciones de este fin de semana muestran un complejo escenario para la derecha, que nos hace a muchos preguntarnos cómo llegamos a esto, qué hicimos mal, y si es posible recuperarse. Son algunas de las preguntas que muchos dirigentes políticos se deben estar haciendo. La resaca ante el tsunami electoral durará algunos días. Unos culparán al gobierno, otros a los candidatos, no faltarán quienes culpen a los electores y, por supuesto, a los matinales. Sin embargo, terminada la resaca es necesario comenzar a trazar las líneas de una nueva hoja de ruta y pensar cómo levantarse.

En esto, la derecha y la centroderecha tienen varias opciones. Algunos apostarán por la necesidad de endurecer el discurso, enfrentando a la izquierda extrema desde una vereda radical. Levantar las banderas propias para dar la batalla cultural, nos dirán. Con probables malos resultados electorales en el corto plazo, pero con la esperanza de poder conquistar el corazón de la clase media y cosechar en el futuro. Serias dudas surgirán respecto a si esta opción es correcta, especialmente al ver el desempeño de los candidatos del Partido Republicano en comunas populares.

Otra alternativa será aceptar que el discurso actual de la derecha es insuficiente, que no es posible alcanzar una mayoría con él y por tanto es necesario cambiarlo, reescribirlo o matizarlo.

Más allá de qué opción predomine, lo cierto es que, si se pretende volver a reencantar a esa amplia clase media que ya en dos ocasiones le dio el triunfo a Sebastián Piñera, no se pueden seguir haciendo las mismas cosas que se han hecho hasta ahora. Detrás de la derrota electoral hay clara desconexión con los anhelos y sueños de los chilenos, con la clase media y con el sentido común de las personas de esfuerzo y trabajo. Pareciese que a la derecha se le agotó el espacio de comodidad del cual gozó en el pasado, y que la única forma de avanzar es levantarse desde el territorio, pensando políticas públicas transformadoras desde las comunidades, en los barrios. En esto, un diagnóstico agudo del país será fundamental.

Esperemos que los días de atribuir responsabilidades y culpas terminen rápido, para pasar a la reflexión realmente importante: cómo la centroderecha es capaz de ofrecerle un proyecto político de futuro y una mirada de sociedad a los chilenos, que haga sentido e interprete a esa amplia clase media que hace unos días -en las urnas- le dio la espalda.

 

Diario La Segunda, jueves 20 de mayo. 

 

No responses yet

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: